Disciples News Service

Jesús está en la casa

Recently I had the joy of attending the 16th Hispanic and Bilingual Assembly of the Christian Church (Disciples of Christ). Here – first in Spanish (thank you Elizabeth Carrasquillo for the translation!) and then in English.

Jesús está en la casa —

En la Asamblea Hispana uno siente que ¡Jesús está en la casa! Es parte de la razón por la cual voy a la Asamblea Hispana y Bilingüe de la Iglesia Cristiana (Discípulos de Cristo). Soy renovada por la adoración avivada, la oración ferviente, la espontaneidad de llamar al Dios vivo y activo para que nos de fuerzas y ayuda y esperanza. La Asamblea Hispana es siempre un tiempo de alabar, lamentar, y ofrecer intercesión ante Dios presente en Jesucristo. Renueva me alma y vuelve a enfocar mis ojos sobre nuestra misión de ser y compartir las buenas nuevas como un movimiento para la entereza.

Es cierto, hay mucho que lamentar. En esta asamblea clamamos en contra del verdugo del racismo continuo. Dimos voz a nuestra indignación que los seres humanos son víctimas de trata en nuestro tiempo. Tuvimos en nuestras mentes y corazones 12 millones de personas indocumentadas que han venido a los Estados Unidos para empleo y esperanza, a veces como niños en los brazos de sus padres.

Celebramos, también – los ministerios dentro de los Discípulos y con quién nos hermanamos – quienes trabajan para traer la justicia y el cambio en el nombre de Jesús: el Ministerio Buen Samaritano del Suroeste, Mujeres Discípulos, Ministerios Globales, la Conferencia Nacional Hispana de Liderazgo Cristiano, entre muchos otros. Re-elegimos a Huberto Pimentel como Pastor Nacional Hispano. Nos alegramos de volver a conectar con amigos muy queridos de toda la iglesia y alrededor del mundo.

Hubo momentos de intenso diálogo, particularmente alrededor de mi carta a la iglesia acerca de la Mesa Llena de Gracia (Grace-full Table). Por durante más de una década la Asamblea Hispana y Bilingüe ha tomado una posición contra la ordenación de homosexuales, y que eso se reafirmó en San Antonio. Parte de mi llamado como MGP era reiterar ante la asamblea que cuando Jesús es el Señor, todos son bienvenidos a la mesa, incluyendo – ¡por supuesto! – los Discípulos hispanos.

Y hemos sido llamados a la misión, en un mundo nuevo, a las nuevas generaciones – con la autoridad para servir – para llevar el amor salvador de Jesús ante el rostro de la injusticia y, así, participar en la transformación de Dios en el mundo. 

Una asamblea variada, un encuentro de muchas culturas. Razón de más para estar agradecidos de que cuando dos o tres se reúnen en el nombre de Jesús – como estábamos en la Asamblea Hispana el pasado fin de semana – nuestro Señor y Salvador, dador de amor, perdón, y vida, está en la casa. ¡Gracias a Dios!

Jesus in the house –

At the Disciples Hispanic Assembly, you get the sense that Jesus is in the house! It’s part of the reason I go to the Hispanic and Bilingual Assembly of the Christian Church (Disciples of Christ). I am renewed by the full-bodied worship of God, the fervent prayer, the spontaneity of calling on a living and active God for strength and help and hope. The Hispanic Assembly is always a time to give praise, to lament, to offer intercession before a very present God in Jesus Christ. It restores my soul and refocuses my eyes upon our mission to be and to share the good news as a movement for wholeness.

It’s true, there’s a lot to lament. At this assembly, we cried out against the ongoing scourge of racism. We gave voice to our outrage that human beings are trafficked in our time. We held in our minds and hearts, 12 million undocumented persons who have come to the United States for jobs and hope, sometimes as children in the arms of their parents.

We celebrated, too – those ministries from within Disciples and with whom we partner – who work to bring justice and change in the name of Jesus: the Southwest Good Samaritan Ministry, Disciples Women, Global Ministries, the National Hispanic Christian Leadership Conference among many others. We re-elected Huberto Pimentel as National Hispanic Pastor. We rejoiced to re-connect with dear friends from across the church and around the world.

There were moments of intense dialogue, particularly around my letter to the church about the Grace-full Table. For more than a decade, the Hispanic and Bilingual Assembly has taken a position against the ordination of gay and lesbian persons, and that was reaffirmed in San Antonio. Part of my call as GMP was to reiterate before the assembly that when Jesus is Lord, all are welcome at the Table, including – of course! – Hispanic Disciples.

And we were called into mission in a new world to new generations – with authority to serve – to bring Jesus’ saving love in the face of injustice and thereby participate in God’s transformation of the world.

A varied assembly, a gathering of many cultures. All the more reason to be grateful that when two or three are gathered in the name of Jesus – as we were at the Hispanic Assembly last weekend – our loving, forgiving, life-giving Lord and Savior is in the house . Thanks be to God!